Varios terremotos de gran magnitud en un período relativamente corto han generado una pregunta inevitable: ¿está temblando más la Tierra? La respuesta, al menos según los datos históricos, no es tan dramática.
Me di a la tarea de investigar cuántos terremotos de magnitud 7.0 o mayor se han registrado hasta esta fecha durante los últimos años. En 2023, por ejemplo, se registraron 15 terremotos de magnitud 7.0 o mayor durante el año. Este año llevamos 11 terremotos fuertes, y eso no significa necesariamente que estemos ante un comportamiento excepcional de la Tierra.
Hay algo que sí llama especialmente la atención este año: Latinoamérica. Han ocurrido varios sismos fuertes en la región, incluyendo el doblete sísmico de Venezuela, además de terremotos en México, Colombia y Perú. La región registra entre 1 y 3 terremotos de magnitud 7.0 o mayor por año, y a pesar de la actividad reciente, los expertos afirman que el comportamiento geológico es normal.
Si se amplía la mirada, desde el 1 de junio hasta el 20 de agosto, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) registra alrededor de 1,844 sismos de magnitud 4.5 o mayor a nivel mundial. La gran mayoría se concentra en zonas conocidas por su elevada actividad sísmica, especialmente alrededor del Cinturón de Fuego del Pacífico.
La mayoría de estos terremotos no son eventos aislados. Ocurren en regiones donde las placas tectónicas están constantemente en movimiento. Los terremotos de Perú y Colombia, por ejemplo, están relacionados con la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, aunque ocurrieron en sistemas de fallas diferentes.
Para quienes piensan que todos estos terremotos significan que el Cinturón de Fuego está despertando, la respuesta científica es mucho menos dramática: el Cinturón de Fuego nunca está dormido. Es una de las regiones tectónicamente más activas del planeta y las placas están en movimiento permanente.
No existe relación científica entre los fenómenos hidrometeorológicos y los geológicos. Lo que sí se conoce bien son las zonas donde existe mayor riesgo sísmico, aunque un terremoto puede ocurrir en cualquier lugar del planeta. No se puede predecir un terremoto indicando exactamente cuándo ocurrirá, dónde ocurrirá y qué magnitud tendrá.
Por eso, más que preguntarse si la Tierra está temblando más, la pregunta que realmente debería hacerse es: ¿qué tan preparados estamos para cuando vuelva a temblar?