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¿Cuánta lluvia llenará nuestros lagos?

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Con niveles históricamente bajos en los lagos se impone hacer un análisis de las precipitaciones de los últimos años y cuánta lluvia necesitamos para revertir la situación actual.

Para entender el comportamiento de las precipitaciones en estos últimos 25 años debemos explicar qué son las normales climáticas. Una normal climática, se refiere al valor promedio de al menos 30 años. Esto permite tener una referencia confiable de las variables meteorológicas. Nos permite comparar el comportamiento actual de la lluvia respecto a ese período normal.

Los últimos 4 años hemos tenido precipitaciones anuales por debajo de lo normal, comparándolo con la precipitación normal del periodo 1991-2020, que es de 31,73". En las dos décadas anteriores, al menos 4 años mostraron un comportamiento más lluvioso de lo normal; sin embargo, desde 2020 en adelante solo un año ha sido lluvioso y los últimos 4 años muy secos. Pero no es la primera vez que esto ocurre, en la década anterior también tuvimos un periodo de 4 años consecutivos muy secos, incluso menos precipitación que la de los 4 años pasados. Entonces, ¿cuáles son las causas de la rápida reducción de agua en nuestros lagos? Hay una sola respuesta y se asocia al crecimiento poblacional y económico de la ciudad y de toda la zona costera.

De igual manera, los niveles de sequía actual son tan críticos que se reflejan en el deterioro del suelo. Cuando el suelo ha estado muy seco por mucho tiempo, puede volverse hidrofóbico (rechaza el agua), haciendo que la lluvia intensa no se absorba de inmediato. Un suelo permeable permite que el agua se infiltre fácilmente, absorbe mejor la lluvia y ayuda a recargar los acuiferos. Mientras que el suelo esté seco, es menos permeable y después de mucho tiempo sin precipitaciones, la tierra puede endurecerse o incluso repeler el agua y eso hace que la lluvia se infiltre menos por lo que se queda en la superficie, aumentando el riesgo de inundaciones.

Hagamos el análisis de cuánta lluvia necesitamos y qué sistemas meteorológicos pudieran aportar esas precipitaciones.

La cantidad de lluvia que aportan los diferentes sistemas meteorológicos depende de muchos factores como su velocidad de traslación, el contenido de agua disponible en la atmósfera, la topografía del lugar, la interacción con otros sistemas y el tipo de sistema porque obviamente, un sistema más grande como los huracanes está formado por una mayor cantidad de nubes convectivas.

La precipitación asociada a ellos no es una regla estricta, pero típicamente podemos esperar más lluvia con sistemas más grandes y de preferencia, estacionados en una misma área. Sin embargo, en múltiples ocasiones una tormenta tropical ha aportado más lluvia que un huracán.

Surge otra pregunta: ¿uno de estos grandes sistemas aportaría la lluvia suficiente para llenar nuestros lagos? La respuesta es NO, realmente necesitamos lluvia frecuente, es decir, muchos de estos grandes sistemas para que se vean realmente beneficiados los embalses de nuestra región.

Tomando en cuenta la precipitación típica de una tormenta tropical o un huracán mayor y las dimensiones del lago Corpus Christi, tendríamos un incremento del lago solamente entre 1% y 3% de la capacidad total. Por lo que necesitaríamos la lluvia de muchas tormentas tropicales y huracanes para llenarlos como necesitamos.

Esto nos lleva a reflexionar sobre el ahorro del agua; debemos reducir los consumos de agua porque cada gota que no caiga en los próximos meses, nos costará más adquirirla. De cara al período lluvioso que comienza en mayo y se extiende hasta octubre, analicemos lo que viene. Los próximos meses tendremos el evento ENOS en fase neutra, lo que influye negativamente en el contenido de humedad sobre nuestra región, por lo que al menos los próximos 3 meses serán bastante secos. Además, se prevé que para el verano tengamos el evento ENOS en fase positiva, por lo que al entrar El Niño en acción, la temporada ciclónica se debe esperar ligeramente con menor cantidad de ciclones tropicales.

No quiere decir que no lloverá, quiere decir que este año no será lluvioso y quedará nuevamente más seco de lo normal.